La muerte de Carlos Alberto "Indio" Solari generó conmoción en el mundo de la música y en millones de seguidores que crecieron con sus canciones. Apenas se conoció la noticia de su fallecimiento este viernes, a los 77 años, una multitud comenzó a concentrarse en la Plaza de Mayo para despedir al artista que marcó a varias generaciones y se transformó en una de las figuras más influyentes de la cultura popular argentina.

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Con el paso de las horas, el histórico espacio porteño fue colmándose de personas llegadas desde distintos puntos del país. El periodista de LA GACETA, Matías Auad, presente en el lugar, comentó que entre los asistentes convivían adolescentes que apenas superaban los 20 años, seguidores que acompañaron la trayectoria del músico durante décadas y familias enteras que decidieron compartir el homenaje.

La escena estuvo dominada por las banderas que identifican al universo ricotero. Muchos las llevaban sobre los hombros como capas, mientras otros las extendían entre postes y estructuras de la plaza. La imagen, por momentos, evocaba el clima de una gran tribuna popular, reflejando la dimensión del fenómeno cultural que representó Solari.

Dolor en el mundo de la música 

La emoción se manifestó de distintas maneras. Algunos eligieron el silencio, conmovidos por la noticia y abrazados a familiares o amigos. Otros encontraron consuelo en el recuerdo compartido, cantando canciones, tomándose fotografías y evocando momentos vinculados a una obra artística que acompañó distintas etapas de sus vidas.

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Como ocurre habitualmente en las grandes convocatorias vinculadas al mundo ricotero, alrededor de la concentración aparecieron puestos de venta de merchandising, alimentos y bebidas. El movimiento constante de personas, las banderas flameando, el humo y los cánticos terminaron de conformar una postal que reflejó la magnitud de la convocatoria.

Pese a algunos momentos de tensión aislados con efectivos policiales durante la tarde, la jornada transcurrió sin incidentes de gravedad. En medio del dolor por la partida de una figura irrepetible del rock nacional, miles de personas compartieron un mismo sentimiento: despedir al artista que durante décadas fue la voz de una de las expresiones musicales más convocantes de la Argentina.